autoconocimientoDesarrollo personal

El perdón que te mereces (9ª edición)

La actuación de las demás personas puede despertar en nosotros dolor y frustración.

Nuestra curación emocional va a depender en gran medida de la capacidad que desarrollemos para perdonar las ofensas y el daño que creemos que otros nos han causado.

Si hablo de que la conducta de los demás puede despertar un dolor dormido que ya estaba en nosotros y de que existe una creencia en que los demás pueden causarnos daño, es porque estas dos premisas son básicas para entender lo que significa realmente perdonar.

Perdonar es amar y amar es el sustrato desde el cual nos podemos reconocer en unidad con el otro, sabedores de que en su lugar, con sus aprendizajes y recursos, con sus circunstancias, miedos y bloqueos, nosotros hubiéramos hecho lo mismo. Sin justificar las acciones que nos disgustan, sin negar los efectos de las mismas y las emociones que desatan en nosotros, perdonar es renunciar a todo juicio sobre nosotros mismos y sobre los demás, renunciar a establecer distinción entre víctima y verdugo, a cargar de intencionalidad malvada la conducta de alguien.

Más bien se trata de reconocer la inconsciencia propia y ajena, el hecho de estar sometidos a temores y condicionamientos aprendidos, a inestabilidades, a constantes cambios de motivación y a presiones circunstanciales. No se trata de conmutar una condena porque perdonar no es posterior al juicio sino anterior a él. Perdonar es, de hecho, un pensamiento que opera en nuestra mente para bloquear todo juicio que ésta pueda llevar a cabo. Solo así el perdón es realmente liberador.

Cuando comprendemos e integramos en nuestra vida el perdón, comprendemos e integramos que no hay nada que perdonar ni que perdonarnos. Es obvio que si no hay juicio del prójimo ni de nosotros mismos no hay carga de intencionalidad y por lo tanto no hay ofensa. Actuó, actué del mejor modo que fue posible y los efectos que esa actuación tuvo pueden requerir reparación, corrección y aprendizaje a futuro para no caer en los mismos errores, pero nunca carga emocional condenatoria ni hacia el ofensor ni hacia nosotros mismos.

El taller:

Se trata de familiarizar a lxs alumxs con la práctica del verdadero perdón liberador. Para ello se explicarán los siete pasos necesarios realizando alguna práctica:

1.- Cambia tu enfoque sobre lo que significa perdonar.

2.- Céntrate primero en ti: ve de dentro a afuera.

3.- Toma responsabilidad sobre lo que estás viviendo tu.

4.- Atiéndete con cariño, siente.

5.- Suspende todo juicio y observa.

6.- No albergues resentimiento.

7.- Restablece la comunicación cuanto antes y actúa desde la paz.

Patricia Franco
Patricia Franco
Formadora

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