autoconocimientoDesarrollo personal

Yoga (9ª edición)

Somos seres totalmente realizados y perfectos. Solo que no lo sabemos… Se nos ha olvidado. Hemos perdido la percepción de nosotros mismos.

Vivimos nuestra vida a través de los demás… De nuestra familia, de nuestra sociedad, de nuestra pareja, etc. Y eso nos lleva a percibirnos a través de nuestro entorno…
Para ello nos tenemos que relacionar con él, interactuando… Y observando la
respuesta de este… Creándonos una idea de nosotros mismos…

El caso es que, en el movimiento de la vida, vivimos cantidad de experiencias que nos desordenan, vivimos continuamente impactos emocionales, pequeños e incluso de vez en cuando impactos demasiado intensos, que hacen que se desordene nuestra estructura física y psicoemocional.

Solo conociendo los distintos aspectos que forman nuestra personalidad, tendremos la oportunidad de incidir en ellos, obteniendo uno u otro resultado.

El yoga divide la personalidad humana en 3 cuerpos o aspectos fundamentales que les llama las voces de la personalidad: El cuerpo físico, el emocional y el mental…

Aunque también hay otros cuerpos más sutiles que les llama las voces del alma. Y que sus aspectos más sutiles son el amor, la sabiduría, la voluntad y la inteligencia en acción.

Me gustaría centrarme en los cuerpos inferiores, que son los mas accesibles para
nosotros y los que más complicaciones nos dan.

Veremos por tanto la relación que existen entre ellos… Como, cuando algo afecta a uno de ellos, también los otros se ven directamente implicados… Generando ansiedad, estrés, tensiones físicas, estados emocionales diversos, etc. Y como el Yoga nos da herramientas para reconocerlos y ordenarlos por medio de diferentes formas…

Asanas: Para diluir las tensiones físicas de nuestro cuerpo.

Pranayamas: Para dirigir, reconducir nuestros estados emocionales… Hablaremos del sistema nervioso simpático y del parasimpático y de cómo a través de los pranayamas podemos crear diferentes estados a voluntad.

Meditación: Para centrar, enfocar y reducir la velocidad mental.

Entre otras, éstas serán las herramientas más básicas para ordenar cada uno de los diferentes cuerpos que nos constituyen y poder emitir una respuesta amplia, serena y calmada a nuestro entorno.

El equilibrio de las voces de la personalidad, dará paso a las voces del alma…
Recuperando el orden perdido y la percepción de nosotros mismos como seres
completos y no divididos, rotos o desorientados…

Y ofrecer lo mejor de nosotros:

AMOR… SABIDURIA… VOLUNTAD… E INTELIGENCIA EN ACCIÓN

Javier Molina
Javier Molina
Formador

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